La semana pasada estuvo llena de cosas buenas, desafortunadas y mágicas.
Por circunstancias ajenas a nosotros hace unos días tuvimos que abandonar nuestro refugio, y fuimos a una quedarnos a un Hostal que ya habíamos visitado con anterioridad (Mayan Hostal) desafortunadamente en esta ocasión fuimos victimas de la delincuencia organizada y nos hurtaron nuestra cámara fotográfica y de video, todo sucedió mientras estábamos trabajando y fue imposible saber quien las tomo ya que hay mucha gente que entra y sale, así que como consejo; cuando ustedes visiten algún lugar de estos es importante llevar a la caja de seguridad sus pertenecías.
Pasando a otro tema, mas emocionante, el día sábado tuvimos el privilegio de reunirnos con un amigo de tierras mágicas, un Huichol de la sierra de Jalisco “Maracame” quien es el curandero de su comunidad, este encuentro lo veníamos esperando desde hace tiempo, y por fin se puedo llevar acabo este fin de semana.
El sábado por la noche nos reunimos un grupo de alrededor de 15 personas en la plaza de los artesanos en Cancún, y junto con Maracame salimos alrededor de las 11 de la noche hacia un lugar que se encuentra como a 50 minutos, primero por la carretera y después por una camino de terraceria, aquel sitio se veía espectacular ya que de un lado estaba un mar muy bravo y del otro lado una laguna totalmente silenciosa.
Empezamos a juntar leña para poder hacer la fogata, y se formo un círculo en donde se llevaría acabo la ceremonia. Sin duda alguna aquel día había sido el indicado para el encuentro ya que en días anteriores y recientes ha estado lloviendo mucho, pero esa noche era perfecta, teníamos un cielo salpicado de luces y una luna casi llena que se recostaba sobre las aguas mudas de la laguna.
La ceremonia comenzó, recibimos las indicaciones de lo que se podía y lo que estaba prohibido durante esta, (no voy a contarles mucho, pues me gustaría que cuando tenga una oportunidad de acudir a una ceremonia, simplemente lo vivían) Maracame comenzó con sus oraciones en su dialecto, después llego el momento de probar la medicina de la tierra( Peyote) y le seguían historias que Maracame nos contaba, es importante mencionarles que cuando comimos peyote no alucinamos como se piensa, el fin de ingerirlo es la limpieza del cuerpo y una carga de energía que pudimos comprobar al otro día. Maracame nos cuenta que en su comunidad los niños son invitados a las ceremonias desde los 5 años y ya pueden ingerir la medicina de la tierra, se requiere de acudir constantemente a las ceremonias y de una preparación interna para poder recibir los mensajes.
Así es como trascurrido la madrugada , periodos de rezo, de historias, de ingerir la medicina , de preguntas y respuestas y algo muy importante fue la platica interna con uno mismo, recuerdo estar recostado sobre la arena y mirar aquel cielo tan estrellado que por momentos parecía que subía como un cohete y me encontraba en el espacio.
Después de haber terminado solo esperábamos la llegada del sol para hacerle poner en armonía con los 4 puntos cardinales y la tierra.
Fue alrededor de las 7 de la mañana cuando la ceremonia termino con un abrazo entre todos los integrantes.
Pero ahí no termina la aventura, ya q ue el regreso resulto mas emocionante de lo que esperábamos, se supone que a las 7. 30 am salía una combi que nos llevaría a Cancún , estuvimos esperando sobre una camino de terraceria con un sol que ya empezaba a calentar, pero lo mas canijo fue el ataque de los moscos, era algo desesperante y cachetada tras cachetada nos acomodamos para que no nos picaran, éramos 5 personas pues los demás tuvieron la oportunidad de irse en automóvil. Me cubrí toda la cabeza con una playera y como traía una camisa de manga larga pude estar mas tranquilo, no así Chavenato Many quien seguía luchando con los moscos, recuerdo que leyó en uno de los establecimientos que había en aquel lugar “Se venden refrescos, sabritas y repelente” lamentablemente era domingo y todo estaba cerrado. Pues pasaban de las 8:30 a.m. y nosotros seguíamos ahí entretenidos por las anécdotas de un amigo que había estado en la marina y nos contaba lo que tuvo que pasar en su entrenamiento donde tenía que sobrevivir durante un mes en la selva de Chiapas. (Me vi comiendo víboras y luchando contra los changos por un poco de fruta, jeje) .
Pues los 5 decidimos comenzar a caminar por aquel camino ya que no había señales de transporte, estábamos rodeados por los dos lados de manglares, durante la travesía vimos algunos zorros, muchas iguanas, buitres (eso si no me agrado ver) , una que otra víbora y la compañía incondicional de los mosquitos. Comenzamos a sudar demasiado ya que era un día despejado y sol estaba pegando duro, aquel camino parecía interminable, nos detuvimos a descansar unas tres veces pero aquí lo curioso es que a pesar de no haber dormido no estábamos cansados gracias a la energía del peyote (Maracame me contó que en su comunidad, los niños después de haber asistido a las ceremonias, acuden a su escuela sin haber dormido) , por fin paso una combi , pero iba en dirección opuesta a nosotros así que seguimos caminando, pasaron algunos carros a los que podíamos aventón pero no tuvimos éxito.
Se termino el camino de terraceria y comenzamos a caminar por la carretera, ya nuestros ánimos estaban bajando, caminamos otros 10 minutos cuando sucedió algo mágico, Maracame estaba hablando por celular a uno de los veníamos para saber por que no el retardo y pregunto que si queríamos un trasporte, a los pocos segundos que colgó miramos en el cielo una águila real que traía en sus garras un pescado, voló bajo y dio un circulo sobre nosotros y se fue, a los 10 segundos teníamos atrás de nosotros nuestro trasporte. Gracias Maracame por la ayuda… exclamamos todos.
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